Todo sobre los probióticos

El término probiótico viene del latín “pro” significa antes y biótico que viene de “vida” es decir, el término probiótico significa promotor de la vida.  En este caso vamos a utilizar el término probiótico para referirnos a las bacterias benéficas que habitan en nuestro intestino grueso.


Tenemos billones de bacterias buenas viviendo en nuestro tracto digestivo y se dice que la flora bacteriana de cada persona podría ser tan única como las huellas dactilares.



¿Para qué sirven los probióticos?


Este grupo de bacterias puede ayudarnos a digerir los alimentos, absorber nutrientes de forma efectiva, proteger al organismo de bacterias patógenas, aportar a nivel metabólico y de composición corporal. Las bacterias intestinales están involucradas en la inmunidad así como también pueden ayudar a sintetizar vitamina del complejo B o  vitamina K. Entre otros.


¿Cuántas bacterias probióticas tenemos en nuestro cuerpo?


Hemos escuchado o leído bastantes veces que son muchas pero, ¿creerías si te digo que son aproximadamente 10 veces la cantidad de células de nuestro cuerpo? Pasa que esta bacterias probióticas son tanto más pequeñas (que las células del cuerpo) por lo  que ocupan menos espacio aún siendo 10 veces más en cantidad.


Los científicos estiman que tenemos 50 géneros de bacterias de más de 500 especies diferentes repartidas por tooodo el cuerpo, pero con foco en el tracto digestivo. Algunos investigadores incluso sugieren que las bacterias sean consideradas un órgano tan o más importante que el hígado.


Incluso cuando pensamos en los roles de las bacterias, estos son tan importantes para las funciones físicas que su consumo puede ayudar a eliminar el dolor abdominal y gas, disminuir alergias o probabilidad de intoxicaciones alimentarias, aliviar el síndrome intestino irritable y la dermatitis. ¿Qué queremos decir con esto? Que son antiinflamatorios.


De la vida natural a la actualidad.


En el pasado, la mayor parte de los probióticos que ingeríamos provenían de la fermentación. Esta le da lugar al crecimiento de organismos que producen alcohol, ácido láctico, ácido acético y son también preservantes que retienen nutrientes y ayudan a los alimentos a permanecer buenos por más tiempo. Encontramos probióticos naturalmente en el yogurt, el kéfir, el chucrut, el kimchi y los quesos fermentados con métodos tradicionales.


En la actualidad, la mayoría de estos alimentos está pasteurizado para prolongar su vida útil, lo que los hace ideal para un estante de supermercado pero de muy bajo aporte a nuestra flora gastrointestinal.


¿Qué son los prebióticos?


Básicamente, una sustancia que va “antes de” los probióticos. Los prebióticos son fibras solubles qué ayudan a mantener a los probióticos vivos. Son sustrato del que se “alimentan” las bacterias probióticas.  Nosotros no digerimos los prebióticos, pero los probióticos los aman y los necesitan para vivir.


Dentro de los prebióticos más conocidos encontramos la inulina y los fructooligosacáridos que podemos encontrar en legumbres, frutas y vegetales. Es decir, son abundantes en la comida real. Mientras que una alimentación basada en procesados aportará muy pocos prebióticos.


Puntos clave sobre los probióticos:


Antes de hilar fino en algunos puntos importantes, me gustaría que quede claro qué consumir un suplemento probiótico o alimento fermentado NUNCA va a ser más importante que una buena dieta, basada en el consumo de comida real (frutas, verduras, carnes no procesadas, legumbres,  frutos secos…) NINGÚN suplemento va a lograr contrarrestar una alimentación basada en chatarra, por lo que el punto más importante es PRIMERO optimizar las condiciones de tu tracto digestivo nutriendolo con comida real.


¿Cuáles son las mejores fuentes de probióticos?


Los tenemos en alimentación natural: yogur de pajaritos (también llamado kéfir), vegetales fermentados como el chucrut o el kimchi que pueden comprarse de marcas específicas y en pequeñas tiendas donde sepamos que no van a estar pasteurizados. O puedes hacerlos tú mismo (hay muchos tutoriales de YouTube y es bastante simple).


Aquí les dejo algunos links

La Fermentista - Venta de chucrut 

Video receta de Vegetales Fermentados


Otra cosa a tener en cuenta es la vida de las bacterias que ingerimos a través de los alimentos fermentados o los suplementos en general. La mayoría de estas bacterias no vive más de un par de días en el tracto digestivo, por lo que hay que estar constantemente reponiendo. Lo ideal será consumir alimentos fermentados o suplementos en base diaria.


Existen algunos suplementos con cepas probióticas patentadas que pueden vivir hasta 2 semanas a nivel digestivo. Mientras las cepas más utilizadas en los productos lácteos son de vidas muy cortitas. No todos los suplementos probióticos son iguales, hay bastante diferencia entre ellos.


¿En qué me fijo?


Primero en el laboratorio que los produce y luego en la potencia, es decir, la cantidad de unidades formadoras de colonias que tiene el probiótico. Idealmente siempre tengan más de 5 billones. Mientras más unidades formadoras de colonias (UFC) mejor.


¿Cuánto dura el probiótico? Y ¿cómo hay que conservarlo?


Si un probiótico que debe mantenerse en frío lo tenemos a temperatura ambiente, probablemente mataremos progresivamente las bacterias que contiene.


¿Será mejor un producto con mayor diversidad de bacterias? ¿O uno con menor diversidad?


Todo depende del OBJETIVO, ya que hay cepas con beneficios específicos, para diarrea, para constipación, para el tracto urinario…


¿Cuál es la diferencia entre comer alimentos fermentados y tomar suplementos de probióticos?


Básicamente la variedad de cepas y la resistencia de estas al ácido y la bilis.

El fermento casero tendrá muchas cepas poco resistentes y el probiótico de alta calidad tendrá pocas cepas ´pero patentadas, es decir, con mayor tiempo de vida útil (ojo que hay probioticos comerciales de baja calidad que ni siquiera detallan composición).


¿Cada cuanto debo consumir probióticos?


Idealmente, a diario.


¿TODO el mundo se beneficiará de consumir probióticos?


No necesariamente, hay casos de intolerancias alimentarias o enfermedades inmunológicas en las que los probióticos no están aconsejados en fase aguda. Consulta siempre con tu médico/ nutricionista.

¿Hay algo que te gustaría saber? Escríbeme.

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